El campamento.
Un dia de campamento me dijo, yo acepte a su idea.
A un hermoso bosque me llevo. El era un amante de la naturaleza, le encantaba salir de campamento para despejarse.
Armabamos nuestras carpas en el punto alto de una pequeña montaña, estaba un poco fresco el dia pero el sol hacia que no se note. Me estaba volviendo loca, nunca me había salido armar mi carpa.
-No te preocupes, si quieres compartimos la mia.- me dijo el.
La noche vino de golpe. Todo el dia la pasamos ordenando las cosas, buscando leña para luego hacer la comida, inflando un colchon de aire para dormir comos.
Habia empezado a nevar. Yo estaba metida en mi bolsa de dormir, pero aun tenia frio no había llevado ropa de abrigo. El estaba a mi lado viendo como temblaba y castaniaba mis dientes de tanto frio que sentía.
-Dejame entrar.- me dijo abriendo mi bolsa de dormir. Entro. La idea de que se halla metido en mi bolsa de dormir era que su cuerpo produjera calor y yo no tuviera mas frio. Pero era en vano su remera estaba fría, eso me daba mas frio. Mi mano toco su torso, haciendo que el hiciera un leve gemido al sentir mi mano un poco mas congelada.
-E…e…estas calentito.- le dije con una leve sonrisa en mi rostro. El me separo de su cuerpo por un segundo, se saco la remera y volvio a hacer que me junte a su pecho y el volvió a gemir a sentir mi frio.
Alce mi vista y vi que el me estaba mirando, no podíamos dejar de mirarnos, quería apartar la mirada pero no podía, su rostro se acercaba a la mia, fue inevitable nos fundimos en un profundo y apasionado beso.
El beso era muy intenso, nunca me dieron uno asi.
Un movimiento rápido lo coloco arriba mio. Mis pierna se abrieron y se situaron alrededor de su cintura para que pudiera besarme mejor.
Coloco sus manos en mi cadera de una manera que hacia que mi remera se levantara y pude sentir sus delgadas y calidas manos. Sus manos recorrían mi cuerpo haciendo que la remera se suba mas y mas, haciendo que finalmente me la sacara. Era inevitable lo que pasaría, besos intensos y los dos ya sin remera era bastante obvio lo que pasaría.
Nunca crei que Bill Kaulitz, mi amigo del alma, tenia estas intenciones con migo, tampoco creía que el tuviera este lado tan apasionado.
El frio intenso que había tenido desapareció por completo, solo sentía calor y el cuerpo de Bill sobre el mio.
Sus labios salieron de los mios para besar mi mandibula, de hay iba bajando pasando por mi cuello, mis pechos y mi estomago. Lo agarre del mentón con mi mano para que vuelva a mis labios. Volvio a besarme y sus manos acariciaban mis hombros y bajaban por mi cuerpo, que terminaron en mi pantalón, desabrochándome el botón y bajándome el cierre, trato de bajármelos lo mas que podía sin separarse de mis labios, pero no podía hacer las dos cosas, asi que mis piernas ayudaron a terminar de bajarlos .
En ese momento me quería echar a tras pero no lo hice, me preguntaba donde había quedado mi timidez.
Mis manos se tornaron pervertidas, se apoyaron en su pecho y fue bajando por su vientre finalizándose en su pantalón, desabroche su pantalón y el se lo saco.
La bolsa de dormir nos daba muy poca movilidad, el abrió el cierre para que podamos disfrutar del espacio que nos otorgaba la carpa.
Esta vez yo estaba sobre su cuerpo, nos detuvimos un momento y nos observamos, ¿Qué estaba pasando por su mente? me preguntaba, en la mia había un revuelto de emociones.
Nos volvimos a fundir en un beso ardiente. Su mano recorría mi espalda buscando el prendedor de mi sosten, saque mis manos que seguían entrelazadas a su cuello, para desabrochármelo sola. Lo único que nos distanciaba de cumplir nuestro cometido, eran la parte de debajo de mi ropa interior y su bóxer que estaban tan pegado a su cuerpo.
El resto es obvio lo que sucedió, el se apodero de mi, hizo de mi lo que el quiso, yo me deje llevar. El fue el primer hombre al que deje que valla con migo hasta el extremo.
Estuvimos hasta el amanecer. No se a que hora nos quedamos dormidos, aun pegados uno al otro.
Me desperté con una sensación nueva, extraña, pero que me hacia bien. Bill seguía abrazado a mi, agarre mi celular y vi que era la una de la tarde, era muy tarde, mi estomago rujia de hambre, tenia que despertar a Bill pero se veía tan angelical, dormía con una sonrisa.
Pero como siempre mi lado pesimista me hacia pensar, ¿Qué habrá hecho que el halla llegado hasta este punto con migo?, ¿Me arriesgo a averiguarlo o dejo que me lo diga el solo?.
-Hola amor.- me dijo.
-¿Qué?- le pregunte atónita. El seguía sonriendo y me miraba con ternura con esos ojos color miel.
El se acerco a mi y me dio un suave y calido beso, me miro de abajo a arriba.
-Te amo.- mis ojos se abrieron grandes como platos. Y ahora que me acuerdo los dos seguíamos desnudos.
No sabia como reaccionar, quería salir corriendo de la carpa, pero correría el riesgo de que halla alguien y me vea en paños menores, congelada estaba.
¿Amaba a mi mejor amigo?
El seguía mirándome esperando a que diga algo.
Corre me decía una voz en mi cabeza.
Me di la vuelta agarre unas calzas, una remera y me las puse. No lo quise mirar sabia que debería estar pensando que lo estaba decepcionando. Sali de la carpa y me fui a sentar en el extremo de la pequeña montaña y me quede viendo el paisaje.
-Mica ¿Qué carajo te pasa?- me decía a mi misma.- ¿Qué aras ahora?- no sabia que hacer un revoltijo de emociones tenia en la cabeza.
-Vamos, ahí que irnos.- dijo Bill a mis espaldas.
-¿No era que nos quedábamos tres días?- respiro ondo y dijo.
-Me arrepentí.- y se marcho.
Ya había desarmado la carpa y había guardado todo, el se había bajado de la pequeña montaña y se encontraba en su auto. Me sente en el asiento del copiloto.
Horrible fue el viaje, los dos callados, el con una seriedad mesclada con un toque de decepcion y yo pensativa aunque no pensaba en nada. A momento lo miraba pero el seguía con la mirada en el camino.
Llegamos a su casa. Yo estaba viviendo hay por unos días por que estaba haciendo unas grandes reparaciones y necesitaba un lugar para dormir.
No saco las cosas del auto, directamente se bajo y se fue a su habitación, yo me quede en el living mirando la tele para distraerme.
-¿Y? ¿Cómo la pasaron?- decía Tom su hermano gemelo.- ¿Qué pasa que tenes esa carita?- decía mientras me quería agarrar el mentón pero yo lo esquibe.- Que mala onda estas hoy. ¿Qué hizo mi hermano para que estes asi?-
-Nos acostamos.- dije seria aun mirando el televisor.
-¿Qué?- dijo con los ojos muy abiertos.- ¿Qué hicieron que?-
- Ya lo escuchaste.-
.¿Y entonces por que estas asi? Todas quieren acostarse con alguno de nosotros y encima con Bill ese es un privilegio.- decía en forma burlona.
-No es joda, Bill me dijo que me amaba y no, no se que hacer.- el cambio su rostro mas cerio.
-¿Tu lo amas?- me dijo.
-No se.-
-A ver, ¿Cuánto lo quieres?- me quede pensando.
-Mucho.- le dije mirandolo a los ojos.
-¿Y que te gusta de el?- esa pregunta me mato, en realidad había muchas cosas.- Pensalo.- dijo parándose.
Y asi lo hice, me quede pensando. Era obvio estaba enamorada de el. ¿Estuve todo este tiempo enamorada de el sin darme cuenta? ¿Por qué no me di cuenta de otra manera que lo estaba?.
Me levante de un salto del sillón y fui corriendo asta la habitación de Bill. Antes de hacer lo que quería hacer me lo pensé dos veces, ¿Lo amo o no lo amo?.
Un impulso me decía que si, decidi hacerle caso, pondría las manos en el fuego por darlo por hecho.
Abri de golpe la puerta de su habitación, el recién selia de bañarse, se estaba secando el cabello y me miraba como deciendo “¿Y esta loca?”. Cerre la puerta tras de mi y fui corriendo hasta el, agarrándolo del cuello y haciendo que caiga en la cama.
Deposite un beso en sus labios. Al separarme de el me miro fijo a los ojos y me dijo.
-¿Qué pasa?-
Con mis brazos entrelazados y con mis ojos llenos de este amor que recién descubria que existía, le dije en un suave susurro.
-Te amo.-
Separe mi rostro de su oído y vi que el tenia una enorme sonrisa y sus ojos estaban llenos de cariño mas de los que siempre me había demostrado.
Apollo sus manos en mi espalda y me apretó contra su cuerpo y se movio haciendo que el quede arriba mio, dándome un beso como el de aquella noche.
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